Inicio
  Cuadros
  Afiliados
  Enlaces
  Foros
  Clasificados
  Acerca de APA
  Sección Legal
  Directorio
  Eventos
  Inscríbase
  Escríbanos
 

 

 

 
  
.
La Cumbre Presidencial y la Avicultura

Hace unas semanas, entre el 29 y 30 de enero del 2002, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, los 5 Presidentes de los países que forman la Comunidad Andina de Naciones (CAN) suscribieron una declaración orientada a relanzar este acuerdo de integración que ya superó los 30 años de su creación.

Luego de 3 décadas, los países andinos han acordado el establecimiento de la Unión Aduanera que entrará en vigencia a más tardar el 1ro. de enero del 2,004 y para ello se ha fijado una estructura del Arancel Externo Común (para terceros países) que va desde el 0% para bienes de capital no producidos en la región y luego 5%, 10% y 20% (este último nivel es reservado a productos altamente sensibles como los agrícolas).

Formará parte de la estructura del arancel un sistema de estabilización de precios, más conocido como "franja de precios", para determinados productos agropecuarios, siendo consenso unánime la necesidad de reducir el actual ámbito de la Decisión 371, que comprende 158 subpartidas arancelarias.

Resultan también importantes los acuerdos para armonizar los regímenes de importación y exportación, los registros sanitarios, el tránsito por carretera y, en fin, eliminar todas aquellas trabas al comercio que tanto daño hacen a la integración.

Pero centrémonos en lo principal, ¿qué efecto pueden tener para la avicultura peruana los acuerdos de Santa Cruz de la Sierra?

Mucho va a depender el desarrollo de nuestro sector sobre el nivel de protección que los gobiernos quieran aplicar para los principales insumos como el maíz y la soya, considerados por los Ministerios de Agricultura como sensibles por existir producción regional. Abona a favor de la protección el sentimiento de algunas autoridades de que existen elevados subsidios que favorecen la producción y el comercio del maíz y la soya, pero ante esta afirmación hay que tener en cuenta que uno de los principales abastecedores, la Argentina, no subsidia en lo absoluto a estos insumos.

De otro lado, sin la menor duda Bolivia tratará que se fijen aranceles altos y protecciones adicionales a la soya provenientes de terceros países, con el claro objetivo de favorecer y rentabilizar las exportaciones provenientes de dicho país a la región andina.

Si encarecemos vía aranceles altos y franjas de precios los principales insumos, entonces ¿qué va a ocurrir con los productos avícolas como el pollo y el huevo?

Recordemos que en el Sistema Andino de Franjas de Precios toda la cadena se encuentra incluida en el sistema más aún, la carne de pollo tiene como producto marcador su propia franja de precios, lo que en apariencia otorga una protección suficiente.

Pero éste no es el caso del Perú y es improbable que se alcancen protecciones que compensen el mayor costo de los insumos por una razón: el arancel máximo consolidado ante la OMC para los productos terminados es de 30% mientras que para los insumos es de más de 100%.

Independientemente de ello, no debemos perder de vista que la globalización nos está llevando no solamente a competir y establecer zonas de libre comercio con los países andinos, sino también con el Mercosur y a partir del 2,005 con todos los países de América por el acuerdo del ALCA; entonces ¿resulta lógico aumentar los niveles de protección con los riesgos ya anotados para el desarrollo avícola?

Tampoco se debe olvidar que la producción nacional de insumos como el maíz sólo se justifica si existe una avicultura sólida que garantice su colocación en el mercado interno, pues resulta prácticamente imposible incursionar en el mercado de exportación, pues carecemos de infraestructura de almacenaje, silos en puerto, elevadores, transporte, etc.

Dicho sea de paso, el Decreto Supremo No. 007-2002-AG al incluir a la avicultura entre las actividades que para gozar de los beneficios de la Ley de Promoción Agraria deben utilizar el 90% de sus insumos de origen nacional, pone una barrera más alta de cumplir que lo que señalaba anteriormente la norma cuestionada que solamente establecía la utilización del 100% de maíz nacional. Resulta que ahora prácticamente ningún avicultor podrá cumplir puesto que nuestro país importa soya, ya que por el momento no se autoabastece con producción nacional de este grano.

En resumen, nuestras autoridades negociadoras tendrán que trabajar a consciencia los niveles del arancel externo para la cadena avícola. Se debe tener en cuenta la situación especial del Perú en su consolidación arancelaria ante la OMC para evitar las inequidades arancelarias que desde hace muchos años venimos reclamando los avicultores peruanos.

De otro lado, deberá primar el criterio que las protecciones a la agricultura deben ser mecanismos claros, transparentes y, sobre todo, transitorios; de lo contrario estaríamos atentando contra los esfuerzos que se vienen realizando para lograr competitividad vía la productividad y los mejores rendimientos en el campo.

Finalmente, resulta vital en esta etapa que nuestra propuesta fluya del diálogo y la concertación entre los sectores público y privado, pues la experiencia ha demostrado que es la única manera de alcanzar el éxito en negociaciones tan delicadas como las que afrontará nuestro país en un futuro cercano.

volver arriba 

  
  Buscar :
Encontrar:
Sección:
 
 Nuestro Boletín
 Correo :
Usuario :
Contraseña :
Obtenga su cuenta de Correo Apavic.com

 

© Página desarrollada para A.P.A. 2002