Un primer logro de este programa ha sido la reducción de las importaciones de maíz amarillo duro en los últimos tres años. En efecto, mientras que en 1998 se importó un valor CIF de US$141.3 millones, éste se redujo a US$115.2 millones en 1999 y a US$93.2 millones el año pasado. Este ahorro de divisas se ha reorientado a la economía nacional, contribuyendo así a dinamizar la economía de los agricultores.
En el marco de globalización de los mercados, la competencia internacional es entre las cadenas productivas. Es por eso que deben fortalecerse y balancear los eslabones, y en el caso de nuestra cadena, la debilidad del eslabón agrícola nos da la oportunidad de convertir las ventajas comparativas de clima y ubicaciones geográficas en ventajas competitivas, utilizando paquetes tecnológicos que incluyan rotación de cultivos, incorporación de materia orgánica, coberturas, riego tecnificado y siembra directa y es aquí donde se debe contar con el compromiso del Estado a través de sus entidades de investigación y desarrollo.
La firma del convenio marco de cooperación técnica con el Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA), celebrada en abril pasado, hará posible implementar proyectos piloto en la costa, con la utilización de este nuevo paquete tecnológico, evaluar resultados y medir la capacidad de réplica en otras zonas del país, con miras a mejorar la productividad de la agricultura, lo cual permitirá mejorar la productividad y rentabilidad del agro. Este convenio tiene como objetivo final lograr la competitividad de la cadena productiva avícola, mediante una agricultura nacional eficiente y rentable, contribuyendo al mismo tiempo a promover el uso de tecnología avanzada. Hay que tener en cuenta que si el sector avícola pudiera incrementar su abastecimiento de insumos nacionales, el aumento en la producción de los mismos generaría nuevos puestos de trabajo, principalmente en el campo, lo cual impulsará el desarrollo rural del país. En ese sentido, APA a través del convenio se ha propuesto elevar al máximo la productividad de los cultivos de maíz amarillo duro, sorgo y otros más, mejorando la fertilidad natural de los suelos con sistemas de rotación de cultivos, incluidos sistemas de cobertura e incorporación de materia orgánica, los cuales serán conducidos con riego tecnificado, semillas de alto valor genético y manejo apropiado.
El proyecto tendrá una duración de cinco años y su implementación comenzó en abril, abarcando inicialmente las estaciones experimentales del INIA en Piura, Lambayeque, Huaral, Chincha, Arequipa y la sede central en La Molina. En ellas se procederá a la siembra, sobre una extensión total de 34 hectáreas, de maíz amarillo y otros cultivos que formarán parte del sistema de rotación, tales como algodón, trigo, cebada, frijol, soya y alfalfa. La inversión total asciende a S/.451,000, recursos que serán aportados por APA y el Ministerio de Agricultura. Los resultados que se espera obtener se traducirán en mayores ingresos para los agricultores por sumas que multiplicarán varias veces la inversión del proyecto. El convenio fue suscrito en el Ministerio de Agricultura por el titular del sector, Carlos Amat y León, por el presidente de APA, Pedro Mitma, y por el jefe del INIA, Ricardo Sevilla.
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